viernes, 23 de febrero de 2007

No importa cuán minúsculo sea el motivo de la discusión con mi novio, siempre termino llorando.

No importa qué tan obvio sea el motivo de mi llanto, siempre me preguntará: ¿Por qué llorás?

No importa cuán profundo sea el motivo de las lágrimas, siempre contesto una boludez.