Siempre me pasa. Y es que a veces hablo (o escribo) acerca de definiciones o situaciones que sólo mis hermanos y amigos más cercanos pueden entender. De esto me dí cuenta recién, cuando hablé del mocho, sin explicar de qué se trata tal término. En principio, diré muy poco, para luego meterme en la compleja y a la vez rústica personalidad de este actor de la fauna social.
La palabra mocho, fue acuñada por un compañero de trabajo, al referirse a los clientes a los que atendíamos telefónicamente sus reclamos.
Una aclaración importante, es que este especímen no se distingue a simple vista, esto es, que no basa su identidad en el color de piel, poder adquisitivo, o zona de residencia.
Hablamos de mocho o mocha, y de su descendencia, mochito, mochita.
En breve, continuaremos