
Unos años atrás, en un cumpleaños familiar, con mis hermanos conversábamos sobre cuál era nuestra estación del año favorita, cuando yo dije que a mí me gustaba el frío. Y sí, a pesar de que el verano tiene el encanto de las vacaciones, adoro el otoño y el invierno. Me gustan los colores que le dan al paisaje urbano, disfruto de la ropa suave y abrigada, y me brindan la excusa perfecta para quedarme más tiempo en la cama, entre otras cosas.
Para una de mis hermanas, mi opinión fue como un insulto. Su rostro asombrado tenía un fuerte sustento: Para ella, en julio siempre muere alguien de la familia. El que arrancó el año medio “pachucho”, en ese mes se va de gira. Para fundamentar su teoría, nombró a varias personas como ejemplo. Antes que nada, vale una aclaración: Somos muchos. Mi papá es el último de seis hermanos, y mi mamá la mayor de cuatro. Casi todos mis tíos tuvieron descendencia, por ende, es posible que la ley se cumpla, simplemente porque se multiplican la cantidad de posibilidades.
Yo siempre creí que pensaba que eran boludeces. Pero ahora me doy cuenta que en el fondo, algo creía en eso. A ver si se entiende. No digo que a mi familia le pese una maldición cada julio. Lo que digo es que yo creía no creer algo que en realidad tal vez sí creía. Lo pongo en ejemplo. A mí papá lo van a operar a fin de mes de la carótida. Lógicamente, y como corresponde a todo buen hijo, estamos cagados en las patas. Ahora bien, el miedo que me da cualquier cirugía se agiganta porque temo que a los factores racionales, se sume “la maldición de julio”. Por lo tanto, si esa idea se me aparece ahora, es porque en algún momento acepté como reales las palabras de mi hermana.
Tomando cierta distancia de mi caso personal, caí en la cuenta que las supersticiones lo único que hacen es amargar la vida de quienes las sostienen. En definitiva, en lugar de ayudar a prevenir tragedias, enferman el corazón porque lo único que logran es limitar el pensamiento a concepciones negativas, y ¿quién puede vivir en paz si se la pasa intentando esquivar a la mala suerte?
Para una de mis hermanas, mi opinión fue como un insulto. Su rostro asombrado tenía un fuerte sustento: Para ella, en julio siempre muere alguien de la familia. El que arrancó el año medio “pachucho”, en ese mes se va de gira. Para fundamentar su teoría, nombró a varias personas como ejemplo. Antes que nada, vale una aclaración: Somos muchos. Mi papá es el último de seis hermanos, y mi mamá la mayor de cuatro. Casi todos mis tíos tuvieron descendencia, por ende, es posible que la ley se cumpla, simplemente porque se multiplican la cantidad de posibilidades.
Yo siempre creí que pensaba que eran boludeces. Pero ahora me doy cuenta que en el fondo, algo creía en eso. A ver si se entiende. No digo que a mi familia le pese una maldición cada julio. Lo que digo es que yo creía no creer algo que en realidad tal vez sí creía. Lo pongo en ejemplo. A mí papá lo van a operar a fin de mes de la carótida. Lógicamente, y como corresponde a todo buen hijo, estamos cagados en las patas. Ahora bien, el miedo que me da cualquier cirugía se agiganta porque temo que a los factores racionales, se sume “la maldición de julio”. Por lo tanto, si esa idea se me aparece ahora, es porque en algún momento acepté como reales las palabras de mi hermana.
Tomando cierta distancia de mi caso personal, caí en la cuenta que las supersticiones lo único que hacen es amargar la vida de quienes las sostienen. En definitiva, en lugar de ayudar a prevenir tragedias, enferman el corazón porque lo único que logran es limitar el pensamiento a concepciones negativas, y ¿quién puede vivir en paz si se la pasa intentando esquivar a la mala suerte?
Mientras escribo esto, intento orientar mis ideas hacia cosas más agradables y concretas. Me resulta útil para calmar la ansiedad de la espera hasta que ocurra la operación. Como me decía una buena psicóloga, “No hay que angustiarse a crédito”. No pienso: ¡que no se cumpla, que no se cumpla! Ni imagino argumentos sólidos contra la superstición, porque a lo que no tiene lógica, no se le puede oponer la razón. Se la descarta y listo.
3 comentarios:
aca mas que nunca....LLAMEN A FREUD!!!!......
yo creo en algunas cosas y es horrible cuando alguien (que no cree), te pide que se las expliques, me siento totalmente pelotudo en ese momento. Pero la verdad es que mi tocada del huevo izquierdo, es casi un reflejo mas dentro mio.
No creo en las maldiciones, pero ahora que lei esto, recorde que un amigo mio siempre decia que su peor mes era Mayo, porque en ese mes siempre le pasaban cosas horribles (se separo 3 veces de distintas parejas, lo rajaron de un laburo y se le murio uno de sus perros.....todo en ese mes). Ahora que tengo tu ejemplo y el de mi amigo, no se si no creo en esas cosas... Estoy en duda.
Anónimo: Ahora que me contás lo de tu amigo, pienso que recordamos más los malos meses que los buenos, no? Nunca escuché a nadie decir: "No veo la hora que llegue agosto, siempre me gano el Loto".
1º- a quien conoces que se haya ganado el loto??
2º- es verdad que nunca se recuerdan los buenos meses, porque es evidente que nos duele mas lo malo, entonces lo recordamos. somos unos boludos.
pero es diferente con los años. uno recuerda cual fue el peor y el mejor año. no te pasa eso??
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